miércoles, 18 de abril de 2012

La pastorcita mentirosa

Allá ustedes si persisten en encerrarme, humillarme, doparme, considerarme un bicho peligroso y traerme matasanos y psiquiatras para desollarme y dizque quitarme mis fantasías y mis disparates esquizofrénicos, en lugar de detenerse a pensar un segundo, mirar las cosas con beneficio de inventario, sopesar el fondo y el trasfondo de mi polvo divinal y de mi condición de vidente y confidente de señoronas de mucha prestancia y significancia a las que ustedes jamás se acercarán ni siquiera para quitarles el polvo de los zapatos, allá ustedes si no me toman en serio, no me permiten platicar un rato con un experto en geografía o no me facilitan un mapamundi actualizado y un GPS de última generación para que pueda indicarles con pelos, mojones y señales en donde buscar refugio seguro en el subsuelo para ustedes y los que ustedes se empeñen en salvar, ese no es asunto mío, antes de que se arme la tracamunda, el puto colofón al que el libro de la revelación llamó pomposamente el Armagedón, y todos estos pueblos altivos y pecadores se desmoronen como merengues.

Ya que se niegan a entrar en razón, a no dar crédito a mi verdad revelada les voy a pedir un favor: que le espulguen la cholla a otra paciente más paciente, que dejen de joderme y estropearme el magma invisible que recubre mi aura, el cual me permitirá resistir sin temor los rigores del Apocalipsis y que, cuando se marchen, cierren con llave la puerta de mi habitación. Cero y van seis duendes que, aprovechando la coyuntura del portón no trancado, se cuelan de rondón en esta celda y se empeñan en redimir y aliviar mi soledad. Si vuelve a suceder, si otro gnomo de esos se suma a la lista de pretendientes no tendré más remedio que evaporarme entre mis sábanas en procura de la libertad temporal de la quinta dimensión aun a costa de mi condenación eterna. Prefiero esa solución. Si no lo hago en este pueblo no faltará el chistosín que, valiéndose de la ocasión, comience a motejarme de Blancanieves y un insulto de ese jaez no lo soportaría. Prefiero mil veces seguir siendo llamada la pastorcita mentirosa.

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