ACTA DEL JURADO
XV CONCURSO DE RELATO HIPERBREVE
EL SAUZAL 2026
En El Sauzal, siendo las 13.30 horas del martes 14 de abril de 2026, se reúne el jurado designado al efecto para fallar los premios del XV Concurso de Relato Hiperbreve - El Sauzal 2026, el cual organiza la concejalía de Cultura del Ilustre Ayuntamiento de El Sauzal.
El jurado está compuesto por las siguientes personas:
·
Doña María del Carmen Correcher Iborra,
escritora amateur, miembro del Centro de Estudios de la Ribera del Ebro
(Tarragona) y autora de “Qué no se pierda el paraíso” con el que se alzó como
vencedora del I Premio de Narrativa Ribera D´Ebre en 1983.
·
Don Juan Reyes, actor, creador escénico,
director y gestor cultural, artista plástico, fundador de la compañía de teatro
Teatrofia y escritor.
·
Doña Yaiza Lorena Díaz Pérez, licenciada en
Historia del Arte, colaboradora habitual y miembro del jurado en eventos
culturales de El Sauzal y encargada de las llevanzas del Concurso de Relato
Hiperbreve desde 2012.
· Actúa como secretario, con voz pero sin voto, el concejal de Cultura del Ayuntamiento de El Sauzal, don Eusebio Castillo Vera.
Una vez leídos y valorados los 74 trabajos presentados al certamen, el jurado emite el siguiente fallo:
- CATEGORÍA JUVENIL (participantes entre 14 y 17 años inclusive).
SEGUNDO PREMIO
Consistente en un lote de libros juveniles y un diploma acreditativo.
Título: Más allá de la ceniza carmesí.
Autora: Geila Jacinto Escobar.
PRIMER PREMIO
Consistente en un e-book y un diploma acreditativo.
Título: La zapatilla desgastada.
Autora: Carla Afonso Gil.
- CATEGORÍA ADULTA (participantes de más de 18 años).
SEGUNDO PREMIO
Consistente en ochenta euros [80 €] y un diploma acreditativo.
Título: El último rincón del mapa.
Autora: Francisca Pérez Ramírez.
PRIMER PREMIO
Consistente en ciento cincuenta euros [150 €] y un diploma acreditativo.
Título: Dos hogazas de leña.
Autor: Eva María Nieves Rodríguez.
Así mismo, tanto el jurado como el Ilustre Ayuntamiento de El Sauzal, desean destacar la participación, lo cual nos estimula a continuar con este certamen de narrativa en futuras ediciones. Lo que firman a los efectos oportunos, en El Sauzal a 14 de abril de 2026. Este fallo de hará público el 23 de abril de 2026, coincidiendo con la celebración del Día del Libro.
Juan Reyes Yazia L. Díaz Pérez Mª del Carmen Correcher Iborra
Eusebio Castillo Vera - Secretario del Jurado
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***
NOTA DE PRENSA
Fallados los premios
del
XV Concurso de Relato Hiperbreve - El Sauzal 2026
El Ayuntamiento de El Sauzal ha dado a conocer los textos ganadores del XV Concurso de Relato Hiperbreve de El Sauzal. El Consistorio organizó una nueva edición de este certamen, en el que se presentaron 74 relatos.
El primer premio de la categoría adulta fue para el magnífico y original relato «Dos hogazas de leña» de la escritora lagunera Eva María Nieves Rodríguez. El segundo texto premiado de la modalidad fue para la autora malagueña Francisca Pérez Ramírez, con su obra llena de magia «El último rincón del mapa».
Por otro lado, en la categoría juvenil para escritores/as de entre 14 y 17 años, los premios fueron para otras dos mujeres. El primer premio se queda en El Sauzal, para la escritora amateur de Ravelo, Carla Afonso Gil, con un relato titulado «La zapatilla desgastada» cargado de simbología y reseñas a la cultura canaria. Mientras que el segundo premio, lo obtuvo la joven santaursulera Geila Jacinto Escobar, con su obra «Más allá de la ceniza carmesí».
Tanto el Ayuntamiento de El Sauzal, como los
miembros del jurado, quisieron destacar la calidad de los trabajos presentados.
Todas las obras permanecerán colgadas en el blog que el Ayuntamiento ha creado
al efecto: http://relatohiperbreve.blogspot.com.
RELATOS PREMIADOS:
Primer
Premio · Categoría Adulta
«DOS
HOGAZAS DE LEÑA»
Autora: Eva María Nieves Rodríguez · La Laguna, Tenerife.
La campanilla de la puerta repiqueteó su rutinaria entrada al local, provocando de inmediato aquel incómodo y repentino sudor de manos. De espaldas, ajena a su llegada, una apretada cola de caballo coronada por un simpático gorrito, serigrafiado con el nombre de la panadería, y un delantal enharinado envolvían una silueta esbelta, perfecta, que colocaba barras y bollos en las diferentes cestas. Ansioso, carraspeó aunque sabía que era inútil. Se arrepintió hasta de haberse movido hacia el mostrador. Hubiera preferido prorrogar el deleite de observarla trabajando, en sagrado silencio. Los dos, al fin solos, en el despacho de pan, sin clientes, sin los otros empleados que solían atenderle. Pero, claro, ella volteó su cuerpo en seguida hacia él, tal vez presintiendo su mirada, nada discreta, fija en ella.
Cabeza baja, él confesó, avergonzado, casi musitando:
- Compro pan cada día aquí sólo para verte. Te quiero.
- Caballedo disculpe, ¿recueda? Soy... sooo-dda, sorda, pero levante la ca-be..cabeza y podhé leedle loh labios. Me... di...diho que queía... – sonrió mientras trataba de emitir lo mejor posible, con su dificultad.
- Dos panes de leña, si es tan amable, por favor – arrancó al fin, alargando los fonemas, despacio, lentamente, apurando ese íntimo instante, admirando sus enormes ojos tan atentos mientras descifraba su propia boca.
Tras girarse la joven de nuevo hacia las estanterías, para servir su pedido, continuó.
- Y yo soy celíaco.
Segundo
Premio · Categoría Adulta
«EL
ÚLTIMO RINCÓN DEL MAPA»
Autora: Francisca Pérez Ramírez · Málaga
Don Justo no limpiaba el polvo; él desempolvaba universos. En su pequeña librería de barrio, los estantes no obedecían a la gravedad, sino al entusiasmo de quienes cruzaban el umbral.
—Busco algo que me cambie la vida —dijo una joven, casi en un susurro.
El viejo librero no respondió de inmediato. Recorrió el pasillo del fondo, donde el aroma a papel viejo y vainilla era tan denso que podía masticarse. Sus dedos, nudos de sarmiento, acariciaron lomos gastados hasta detenerse en uno sin título.
—Este no lo escribió nadie —explicó él—. O, mejor dicho, lo escribes tú mientras lo recorres.
Ella abrió la primera página y sintió una ráfaga de viento salitre golpeándole el rostro. El gris de la calle desapareció tras un horizonte de tinta china y promesas. No eran letras lo que veía, sino senderos; no eran frases, sino puentes tendidos hacia lo desconocido.
Don Justo sonrió al ver que la joven ya no estaba en el local, aunque sus pies siguieran firmes sobre el suelo de madera. Había caído en el bendito abismo de la lectura, ese lugar donde el tiempo se dobla y las paredes se disuelven.
Afuera, el mundo seguía su prisa ruidosa y ciega. Adentro, en el silencio sagrado de El Sauzal, una nueva galaxia acababa de nacer gracias a una sola chispa de curiosidad. Porque un libro no es un objeto, es una puerta que nunca se cierra del todo.
El librero volvió a su plumero, satisfecho. Sabía que, mientras alguien abriera una página, la oscuridad del mundo siempre tendría una luz encendida.
Primer
Premio · Categoría Juvenil
«LA
ZAPATILLA DESGASTADA»
Autora: Carla Afonso Gil · El Sauzal, Tenerife.
Imagina los que pienso en forma de algo que está atrapado. Que no se puede mover. No tiene ni muros ni vallas, pero está rodeado. Es como si estuviera oculta, pero a la vez expuesta. Muchos van a visitarla para estar con ella, pero nunca se quedan mucho rato. Van y vienen, vienen y van. Cuando vienen no la cuidan, cuando se van la añoran y desean volver. Unos pocos la vieron crecer, nacieron en ella y la ven destruirse.
Da pena solo pensar en cómo se sentirá utilizada, como una zapatilla vieja que va una y otra vez al zapatero. Por fuera sigue igual de preciosa, pero por dentro está muy destruida como para seguir el paso.
Es triste ver como la destrozan y como sus hijos intentan salvarla sin éxito alguno. A ellos les aterroriza la idea de no poder disfrutar algún día de su madre. De reírse junto a ella, de disfrutar del todos sus encantos y de lo generosa que siempre es, de lo bonita que es. Y todo esto por culpa de unos forasteros avariciosos, sin escrúpulos que no ven más allá del frío brillo de sus monedas.
Lo peor de todo esto es que ella tiene siete hermanas, igual de llenas, igual de explotadas, igual de aisladas. Cada una con su propia esencia, pero igual de ahogadas. Ya no cabemos en esta zapatilla, estamos muy apretados y si seguimos llevándola al zapatero llegará el día en el que será irreparable, en el que se cansará de ser utilizada y explotará en forma de lava y ceniza junto a sus siete hermanas.
Segundo Premio · Categoría Juvenil
«MÁS
ALLÁ DE LA CENIZA CARMESÍ»
Autora: Geila Jacinto Escobar · Santa Úrsula, Tenerife.
Una mañana soleada, una isla marcada. El sol—creído ser llamado Magec— salía por el horizonte desde el oriente, utilizando la tierra y cumbres para crear un bello cuadro que pueda llamar suyo. La hierba se alzaba orgullosamente y acunaba suavemente a la naturaleza mientras el viento barría los bosques. La mar se encontraba tranquila, permitiendo que los residentes entrarán en ella a refrescarse y cazar alimento para nutrirse. Algunos incluso aprovechaban para llevar sus vasijas de cerámica y llenarlas con aquel líquido para llevarlas a sus cuevas y aldeas.
Entre la multitud de jóvenes, se encontraba una niña distintiva—alta para su edad, con cabello marrón ligeramente ondulado, e iris de dos diferentes colores: uno de tonalidad azulado como la bóveda celeste que envuelve nuestro mundo, y otro marrón como el barro que pisamos tras la lluvia. Su nombre es tallado sobre piedra para que sea memorable como la Hija de Urtedus Gwejda—la esposa del Mencey Iafis Malek— cuyo poder se ejerce sobre el Menceyato de Taoro.
— “Itahisa… ¿que nos has traído?" Pregunta su madre con sus oscuros ojos fijos en el rostro de su hija.
Ella, con sus manos sujetando
aquel objeto que obtuvo en su noche en el bosque de niebla, extendió sus
brazos, ofreciéndolo. Sobre las palmas de sus sucias manos se encontraban
cenizas y un par de piedras de diferentes tonalidades—una muestra de su coraje
y obediencia al haber completado el rito de la niñez a la adolescencia.
Aquellos dos objetos, por más insignificantes que puedan parecer en el mundo
actual, ahora es el símbolo de un alma que promete valentía y justicia para su
pueblo y para la gente en la que ella más confía y quiere.
El Sauzal, a 23 de abril de 2026







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